Ghost en el Palacio de los Deportes: de la penitencia a la redención
- Jocelyn Alejandra Flores Jiménez
- 25 sept
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 30 sept
La fe fue puesta a prueba. El 23 de septiembre, los fieles que peregrinaban al Palacio de los Deportes se toparon con una inesperada penitencia: la cancelación del show debido a una intoxicación de Tobías Forge. Entre la confusión y el enojo, algunos lo interpretaron como la venganza de Moctezuma, una pequeña guerra entre dioses y demonios en suelo mexicano, como si aquí también se alzara un infierno propio reclamando su espacio. Pero la espera valió la pena: al día siguiente, 24 de septiembre, la misa finalmente se celebró, y la comunión fue aún más intensa.

En punto de las 9 de la noche, las luces se apagaron y el Palacio de los Deportes se transformó en una catedral profana. La producción fue un espectáculo mayúsculo: un escenario monumental, visuales que parecían salidos de un sueño y un diseño de iluminación que bañaba cada rincón como si fueran vitrales encendidos por fuego.
La polémica pauta de no usar celulares se convirtió en una de las mayores virtudes del concierto. Sin pantallas de por medio, la audiencia se entregó por completo: se escuchaban gritos, coros, alabanzas, saltos y aplausos como en una auténtica procesión. La experiencia fue colectiva, pura e imposible de fragmentar.
Ghost ofreció un repaso litúrgico de su repertorio, incluyendo piezas de SKELETÁ y clásicos como “Mary on a Cross”, “Dance Macabre” y “Cirice”.
Con humor y cercanía, Tobias habló con el público, asegurando que ya se encontraba mejor y agradeció la paciencia de sus devotos. Entre canción y canción conecto con la multitud más allá de la música. Al final del concierto, se inclinó en reverencia ante el público mexicano, cerrando con un mensaje de gratitud y dejando la sensación de haber sido testigos de un ritual irrepetible.
La misa del 24 de septiembre será recordada no solo como la noche en que Ghost regresó a México con su Skeletour 2025, sino como la demostración de que la fe en el ritual —aunque tambalee— siempre encuentra redención.
🖤 Ave Ghost.




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